El Tribunal confirmó la responsabilidad del conductor del taxi al acreditarse que omitió la señal de “PARE”, descartando cualquier concurrencia de culpas por falta de prueba. Reconoció la procedencia del lucro cesante con base en la pérdida de capacidad laboral y actualizó su liquidación usando el salario mínimo vigente y parámetros actuariales adecuados. Confirmó los perjuicios morales por presunción y prueba complementaria, negó el daño a la salud por falta de acreditación, y reconoció el daño a la vida de relación por las limitaciones funcionales y su impacto en la vida cotidiana. Asimismo, ordenó actualizar el valor asegurado y precisó el momento de causación de intereses moratorios.
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