Aunque el demandante presentó una versión de los hechos respaldada por testigos, lo cierto es que esta se ve ampliamente desacreditada cuando se contrasta con las declaraciones de la prueba testimonial postulada por la parte convocada, quienes no solo estuvieron presentes en el lugar y momento en que presuntamente ocurrió el hecho dañoso, sino que además desempeñaban funciones como: el registro de los jugadores, la recarga de los tanques de las marcadoras, el juez central del torneo y la venta de las municiones, quienes de manera uniforme y conteste negaron rotundamente toda la descripción de acontecimientos planteada en el escrito incoativo, esto es, que la lesión ocular se originara en el interior del campo donde se desarrollaba la competición, que dicha situación generara alboroto, tumulto o bullicio, como era natural que se presentaran, incluso, refutaron tajantemente que se hubiese solicitado la suspensión del partido que se disputó contra el equipo Brotherhood.
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