La utilización de un elemento gráfico dentro del juicio oral no puede equipararse, sin más, a la difusión o exposición indebida de la imagen.
La sola circunstancia de que el procesado aparezca desnudo en la fotografía y de que no haya otorgado consentimiento para su captación no permite concluir, sin más, que su utilización como prueba sea ilegal o constitucionalmente inadmisible.
